LA CRISIS DE LOS 40 AÑOS

Crisis de los 40

LA CRISIS DE LOS 40 AÑOS.

“No hay crisis como la de los 40 en la que ves que ya no eres joven”

¿Qué es la crisis de los 40?

La «crisis de los 40 años» es el nombre coloquial que se da a un periodo de crisis existencial que se experimenta alrededor de los 40 años de edad. Esta fase puede ir acompañada de cambios significativos en la vida, tanto a nivel personal como profesional, o del deseo de hacerlos. 

Es un periodo de cuestionamiento de metas, logros y elecciones que hemos tomado en la vida de forma más o menos consciente en la vida hasta ese momento.

Si hacemos caso a Google “La crisis de los 40 es un periodo de cuestionamiento personal que aparece cuando pasamos de la juventud a la madurez. Suele caracterizarse por el sentimiento de frustración por no haber alcanzado el estatus deseado o por no haber cumplido con las expectativas de vida que nos impone la sociedad.

Aparecen sentimientos de insatisfacción, cuestionamiento de su identidad, y la búsqueda de un significado más profundo en la vida”

Tipos de crisis a los 40

Podemos hablar de dos tipos de crisis a los 40, que se pueden dar por separado o de forma conjunta

Crisis del SER: Son las crisis de identidad, es decir, las que afectan la imagen que tienes de ti mismo. Es cómo si tuviéramos un mini yo en nuestra cabeza que nos pregunta si esta persona es la que realmente queremos ser.

Crisis del HACER: Son las que responden a preguntas como ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Me conformo con la vida que tengo? ¿Me quedo trabajando en un trabajo que no me gusta?’ Y un día aparece el aburrimiento existencial, aquella sensación de estar en un bucle del cual no sabes cómo salir, y es cuando te das cuenta que te has pasado la vida dejándote llevar por el río y haciendo las cosas que tocaban, como si estuvieras en una rueda de hámster.

 

¿Cómo saber si estoy en la crisis de los 40?

Si estás alrededor de los 40 y te planteas con intensidad asuntos que tienen que ver con tu propia autoimagen o empiezas a darte cuenta que estás en una “Rueda de Hamster” o el “Día de la Marmota” y que no sabes como salir empieza a plantearte que estás ahí en plena crisis.

Si tambien empiezas a sentir que de golpe “se está pasando el arroz” o se que ya has salido de la juventud de un día para otro…  estás en lo cierto , te sumergiste en la crisis de los 40.

 

Síntomas de la crisis de los 40

Los síntomas son muy diversos, te enumero los más frecuentes.

  • La sensación de que un tiempo pasado fue mejor, dedicando mucho tiempo a pensar en la vida que llevabas antes. Se idealiza la juventud donde las decisiones parecían no ser trascendentales. 
  • Limitación. Sentir que hemos llegado al límite, por lo que no podemos lograr nada más. Sensación de estar estancados laboral, familiar o económicamente.
  • Desilusión. Vemos los 30 con la ilusión por desarrollarnos profesional, formar una familia, viajar por el mundo, vivir en pareja o crear y, de repente, a los 40, nos encontramos en ocasiones con que los hijos nos agotan o con una vida laboral estancada por las decisiones ligadas a la maternidad u otros factores. 
  • Creencia de haber perdido oportunidades. En la mayoría de los casos, nuestra educación ha estado muy orientada a ser profesionales, lo que nos lleva a dejar ciertos intereses de lado.
  • El gran susto. Conectamos con el reloj biológico y, o bien formamos una familia, o bien no lo hacemos porque no hemos encontrado a la persona con la que tener hijos o porque no se dan las circunstancias favorables para ello; otras no, así que posponemos la maternidad.
  • Incredulidad: ¿Pero esto qué es? Los cambios físicos («yo nunca…», peso, dolores, estrés e insomnio). Aparecen las primeras arrugas, pues la piel está más flácida, y te encuentras con los primeros achaques, en los que no te reconoces porque “yo nunca…”. 
  • Esto no cuadra. Tenemos tanto que hacer encajar (la responsabilidad económica y laboral, la maternidad y la vida personal) que la vida no nos da para todo.
  • Esto  no es lo que yo pensaba. El aburrimiento y la rutina. Otra de las cosas que nos afectan, sobre todo a las parejas, es caer en rutina y aburrimiento. Parece que, llegada esta edad, ya lo sabemos todo de nuestra pareja y que esta no tiene nada más para sorprendernos. 
  • El gran interrogatorio. Llego el momento de las preguntas existenciales. ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Lo que hago me gusta?¿Soy feliz?. Un gran bucle de preguntas con cambiantes respuestas 

La crisis y la sensación de corte en la vida.

Una sensación muy fuerte y desagradable cuando estamos en plena crisis es la tener la certeza de que se ha producido un corte en la vida «un gran stop» a partir del cual nada será igual.

Aquí tienes un video en el que te explico como es esto y la oportunidad que puede representar:

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El origen real de la crisis de los 40.

Como decía al principio, no hay crisis como la de los 40 en la que dejas de ver que eres jóven y el cuerpo se encarga de recordártelo. Hoy en día los algoritmos publicitarios de las redes y de google tambien.

Pero lo realmente importante es que la imagen que te has montado sobre ti y la que ofreces al público ya no se hace aguas y cada vez cuesta más de sostener.

En el fondo no has madurado y no has creado suficiente espacio interno que permita que todas tus partes, especialmente las negadas, coexistan. Sigues en escisión enseñando lo que te gusta(tu ideal) y ocultando lo que te avergüenza o no es bonito (lo negado)

Quieres ser coherente y dar el pego “dar la talla”, esto es todo falso. La coherencia es vivir con las propias contradicciones.

Lo que realmente es la crisis de los 40

La crisis de los 40 es una invitación a hacer emerger y reconocer todas las partes de lo que somos, aunque presenten una aparente contradicción.

Los seres humanos somos “seres polares” que oscilamos psíquica y emocionalmente hacia un extremo rechazando la existencia del otro, Esto hace que percibamos algunas partes como indeseables e incompatibles con lo que nosotros creemos que somos. Relegamos al inconsciente trocitos de lo que verdaderamente.

Esta dinámica se va incrementando hasta la llegada de los 40 donde estos trocitos de lo que realmente somos pugnan por mostrarse y aunque no queramos influyen en nuestra vida aunque sea desde el inconsciente.

Negar estas partes es negarse a uno mismo. Negar sólo genera frustración y malestar.

 

La crisis de los 40 como una crisis saludable

La llamada crisis de los 40 es un acto de maduración personal, un saludable acto de reequilibrio del inconsciente. Hace aflorar lo negado para que lo aceptemos haciendo las paces con ello para que dejemos de mutilarnos. Nos hace madurar.

Cuando entendemos que las aparentes contradicciones internas son dos puntos del mismo movimiento, podemos vivirlo con tranquilidad. Se trata de aprender a danzar de un extremo al otro de nuestra polaridad interna sin identificarnos con ninguno de los dos. La crisis de los 40 se produce cuando nos hemos identificado sólo con uno de los extremos, rechazando el otro.

La crisis de los 40 no deja de ser una llamada a vivir en paz porque nuestros extremos internos se necesitan, somos como el día y la noche con parte internas opuestas pero que al fin y al cabo son partes de un mismo ciclo que se necesitan para autorregularse, aceptado esto ¡Adios Crisis!

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“Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente su propia luz” Carl Jung

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